Diario

Cómo elegir una silla de montar para tu caballo

Cómo medir el dorso, qué es la anchura del fuste, por qué la silla se vuelve a ajustar cuando el caballo cambia y cómo leer el dorso mojado tras el trabajo.

Tatiana Getsman · 14 de octubre de 2026

Silla de doma sobre el caballo en primer plano: faldón, ación, estribo y cincha

La silla se elige para un dorso concreto. No para una raza, no para una alzada y no para el jinete: para el dorso del caballo que tienes delante hoy. Y se vuelve a elegir cuando ese caballo cambia de forma.

Qué tiene que coincidir

Cuatro cosas, y ninguna sustituye a otra.

La anchura del fuste. El arco delantero tiene que repetir el ángulo de la espalda. Un arco estrecho aprieta la cruz; uno ancho se sienta encima de ella.

La longitud y la forma de los bastes. El baste apoya sobre el músculo a lo largo de la columna, plano, sin puente y sin puntos de presión.

La longitud de la silla. La zona de apoyo no pasa de la última costilla: más o menos la decimoctava vértebra dorsal. Detrás ya no hay costillas, solo lomo.

La talla del asiento. Es el único parámetro que se elige por el jinete y no por el caballo.

Cómo tomar la medida del dorso

Hace falta una regla flexible de las de dibujo, de ferretería, o un trozo de alambre blando.

  1. Coloca al caballo cuadrado sobre suelo firme, con las dos manos cargando igual.
  2. Busca el borde posterior de la espalda y retrocede tres dedos. Esa es la línea del arco delantero.
  3. Dobla la regla sobre el dorso en ese punto, retírala y calca el perfil en un cartón.
  4. Repite en dos sitios más: en el centro de la zona de apoyo y en la última costilla.

Tres perfiles son el mapa del dorso. Con ellos ya puedes hablar con un guarnicionero y entender por qué una silla asienta y otra no.

El dorso cambia. Después de la doma, después del invierno, después de un mes de descanso, después de coger músculo. En un caballo joven conviene repetir el perfil cada seis meses; en uno adulto en trabajo, una vez al año.

La anchura del fuste

No hay una escala única. Unos escriben narrow, medium, wide, extra wide; otros dan centímetros; otros numeran del 27 al 36.

Para un caballo de 160 a 165 cm a la cruz con dorso de tipo ibérico casi siempre se va a medium wide o wide. El PRE junta cruz alta con espalda ancha, y sobre esa combinación la silla estándar «media» se apoya o en la cruz o en el hombro.

Más útil que la letra es el canal. Sobre la cruz, bajo el arco delantero, tienen que quedar tres dedos de luz con el jinete sentado. No con la silla vacía. Y el canal entre bastes tiene que dejar la columna libre en todo su recorrido, no solo delante.

Tipos de silla

TipoFaldónPara qué
Doma clásicalargo, recto, asiento profundotrabajo en pista, pierna larga
Saltocorto, adelantadosalto, trabajo a la ligera
Mixtaintermedioun caballo y un poco de todo
Vaqueraasiento ancho, fuste de madera, borrén marcadocampo, doma vaquera, jornadas largas
Española de domaasiento hondo, faldón recto y largodoma a la española, exhibición

La vaquera y la española no son una silla mixta con adornos. Cambian la posición: pierna larga, asiento más atrás y una superficie de apoyo mayor sobre el dorso. Eso reparte mejor el peso en un día de campo y perdona menos un dorso corto, porque hay más silla que colocar por delante de la última costilla.

La forma de la silla manda sobre la forma del sudadero: eso lo cuento en cómo elegir un sudadero.

La talla del asiento

Se mide desde el clavo del borrén delantero hasta el centro del trasero. En pulgadas, también aquí.

Estatura del jineteAsiento
hasta 165 cm16,5–17″
165–180 cm17–17,5″
más de 180 cm17,5–18″

Comprobación: entre tu glúteo y el borrén trasero pasa una mano de canto. Por delante, queda faldón de sobra por delante de la rodilla.

En un caballo de dorso corto un asiento grande no cabe físicamente. Ahí se busca una silla con el fuste más corto y vertical, no «una talla menos».

Señales de que la silla no ajusta

Zonas secas sobre el dorso mojado después del trabajo. Ahí la presión cortó la circulación. Es la prueba doméstica principal: quita la silla y mira el dorso. Un dorso mojado por igual significa presión bien repartida.

Pelos blancos en la zona de la cruz o bajo el borde trasero: el pelo se ha gastado hasta la raíz. Esa mancha se queda para siempre.

Puente. La silla apoya delante y detrás, y en el medio hay hueco. Se comprueba con la mano bajo el baste, con el jinete arriba.

La silla se va hacia delante, al hombro: normalmente arco demasiado ancho. Se va hacia atrás: demasiado estrecho, el caballo la expulsa de la cruz.

El caballo lo dice antes que tú. Orejas atrás al ensillar, amagos de morder, negarse a ir hacia delante, dorso bloqueado al trote, no entrar con los posteriores. Primero se descarta la silla, después se habla del carácter.

Almohadillas de gel y correctores

Compensan, no curan. Una almohadilla de gel o de espuma reparte la presión algo mejor y quita el síntoma un par de semanas. Si la silla es estrecha, la almohadilla la estrecha más, como un calcetín de más dentro de una bota justa.

El corrector sirve para llegar al ajuste, no para sustituirlo.

Los bastes de lana y los de aire se reprensan y se regulan en el taller. Es mantenimiento normal, no señal de mala silla.

De segunda mano y dinero

De segunda mano se puede comprar, al revés que el casco. Hay que revisar el fuste: apoya la silla sobre la rodilla, cógela por los borrenes e intenta cerrarla y retorcerla. Crujidos, holgura o bastes asimétricos, fuera.

Orden de magnitud en el mercado español: una silla nueva de trabajo de gama media va de 1.000 a 3.000 €; una de segunda mano en buen estado, de 400 a 1.500 €; la visita de un guarnicionero con ajuste, de 100 a 250 €. Una vaquera o una española de marca conocida, de las que se ven en SICAB, sube bastante por encima de eso. Son cifras que se mueven por año y por taller, no una tarifa.

El ajuste sale más barato que tratar un dorso. Es el único argumento que funciona.

Sobre este artículo

No vendo equipo ni lo fabrico. Soy propietaria: ensillo todos los días, llevo al guarnicionero cuando toca y miro el dorso después de cada trabajo. Lo escribo porque la pregunta «qué silla compro» aparece más veces que «cómo compruebo que esta me vale», y el orden correcto es el contrario.

A lo que me dedico de verdad está en la página de servicios.

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