Diario

Cómo leer la genealogía de un caballo

Cómo se ordena la carta genealógica, qué significa un 2×3, en qué se diferencia la consanguinidad dirigida y cómo se leen los índices de ANCCE.

Tatiana Getsman · 10 de septiembre de 2026

Una carta genealógica y una lupa sobre una mesa oscura

Una genealogía parece una lista de nombres, y la mayoría de los compradores la mira un segundo. Es el único documento que dice qué va a transmitir el caballo, y encima es gratis: en la PRE se comprueba en el Libro Genealógico por el UELN, sin registrarse.

Así la leo yo.

Cómo se ordena el cuadro

La carta se lee de izquierda a derecha. A la izquierda el caballo, y las generaciones se abren hacia la derecha.

  • Primera generación — padre y madre, 2 antepasados.
  • Segunda — abuelos, 4 antepasados.
  • Tercera — bisabuelos, 8 antepasados.
  • Cuarta — tatarabuelos, 16 antepasados.

Una genealogía de cuatro generaciones contiene 30 antepasados más el propio caballo. Cuatro generaciones es el estándar de venta. Cinco o más se publican cuando hay algo que enseñar.

En cada pareja el padre va arriba y la madre abajo. Eso es una regla, no una maquetación: la posición de la línea dice si está usted en la rama paterna o en la materna.

Un detalle de la raza que despista a los compradores de fuera: los números romanos del nombre no son un título ni una calificación. GAUCHO III es simplemente el tercer GAUCHO inscrito con ese nombre. El apellido de ganadería (PM, GUDE) sí dice algo: identifica al criador y su hierro.

Qué mirar primero

El padre. La mitad de la genética y, normalmente, toda la reputación. De él se mira la calificación reproductiva, los índices y la descendencia registrada.

La madre y la línea materna. Es la parte que se infravalora en todas partes. La madre no aporta solo genes: cría al potro durante los primeros seis meses, y su carácter se ve en lo que produce.

Los nombres repetidos. Si el mismo antepasado aparece dos veces o más, eso es consanguinidad, y se mide.

Consanguinidad: cómo se anota y qué significa

El antepasado repetido se anota con dos cifras: 2×3, 3×4, 4×4. Los números son las generaciones en las que aparece.

Se lee así: 3×4 significa que el antepasado está en la tercera generación por una línea y en la cuarta por la otra.

Cuanto más bajas son las cifras, más estrecho es el cruce y mayor es el riesgo.

  • 1×2, 2×2 — cruce muy estrecho. Fuera de la práctica habitual de un libro genealógico.
  • 2×3, 3×3 — estrecho. Funciona, pero solo si el antepasado repetido no arrastra defectos ocultos.
  • 3×4, 4×4, 4×5 — moderado. Así se fija el tipo dentro de una raza.
  • más allá de la quinta — sin efecto práctico.

La versión numérica es el coeficiente de Wright, expresado en porcentaje. Por debajo del 6,25 % es lo normal en cría con libro cerrado. Por encima del 10 % conviene pedir al ganadero una razón, y por escrito.

Consanguinidad dirigida no es lo mismo

La diferencia está en la intención.

Consanguinidad es cualquier cruce entre parientes.

Consanguinidad dirigida es la acumulación deliberada de la sangre de un antepasado sobresaliente controlando la distancia. El ganadero mantiene a ese antepasado a una distancia segura, tercera y cuarta generación, y repite el esquema de una generación a la siguiente.

Una buena consanguinidad dirigida se ve de un vistazo: el mismo nombre varias veces, siempre lejos.

Mi semental sirve de ejemplo de trabajo. LASTUR (1995) está 2×3 en la genealogía de Godo PM, por la rama paterna y por la materna a la vez: es padre de SOL PM II y padre de ISMAELI. Su índice de doma clásica es 112,51, con la media de la raza en 100, y con fiabilidad alta. Detrás de él vuelven GAUCHO III y MILAGROSA VIII en 3×4. Cinco antepasados de esa carta aparecen dos veces. Nada de eso es casualidad: es lo que buscaba la ganadería. El cuadro completo, con los índices al lado de cada nombre, está publicado aquí.

Los índices de valoración genética

La PRE tiene algo que la mayoría de las razas no tiene: índices calculados, publicados en el Libro Genealógico y consultables sin pagar.

ANCCE valora tres bloques de caracteres — morfología, movimiento, funcionalidad. Cada apartado va por separado: cabeza, cuello, dorso, grupa, extremidades, paso, trote, galope.

La media de la raza es 100. Un índice de 106 significa que el caballo está por encima de la media en ese carácter. Un 94 significa por debajo.

Al lado de cada índice va la fiabilidad. Depende de cuánta descendencia valorada hay detrás del número. Un 112 con fiabilidad baja se ha calculado con tres potros y el año que viene puede marcar 98. Un 106 con fiabilidad alta se ha calculado con un centenar y ya no se mueve.

Hay que leer las dos cosas. Un vendedor que le enseña el índice y calla la fiabilidad le está enseñando la mitad.

En los apartados de morfología los valores no van sobre 100, sino en una escala de −2,4 a +2,4, donde el cero es la media. Ahí es donde se ve de qué está hecho un índice global: alzada a la cruz, longitud escápula-isquion y desarrollo de los tendones por encima de la media dan movimiento; tipicidad racial y armonía por debajo dicen que la línea es de trabajo y no de concurso de morfología. Las dos cosas son legítimas, pero conviene saber cuál está comprando.

Lo que la genealogía no dice

Tres cosas que conviene tener presentes.

No garantiza que se repita. Los genes segregan al azar. Un padre sobresaliente produce potros medios con regularidad, y eso es biología, no engaño.

No sustituye al reconocimiento. Un caballo con una genealogía excelente puede estar mal criado, mal alimentado en una ventana crítica o ya lesionado. La revisión veterinaria de precompra es un trabajo aparte.

No dice nada del carácter. El temperamento se hereda, pero no se predice en un cuadro. Del carácter se pregunta a quien ha manejado al caballo.

Qué hacer antes de comprar

Primero: compruebe la genealogía en el registro, no en el anuncio. En la PRE eso se hace con el UELN en la base de ANCCE. Más sobre el papeleo, en el artículo de los documentos del caballo.

Segundo: busque los nombres repetidos y calcule el grado. Si ve un 2×2 o un 2×3, pregunte al ganadero por qué se hizo. Tiene que haber una respuesta.

Tercero: mire qué se sabe realmente de los padres. Índices con su fiabilidad, calificación reproductiva, descendencia inscrita, resultados deportivos.

Cuarto: no pague por un nombre sonoro en la quinta generación. A esa distancia no afecta a nada salvo al precio que le piden.

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