Laminitis en caballos: signos tempranos y qué hacer
Qué ocurre dentro del casco en una laminitis, de dónde viene, cómo son los signos tempranos y qué hacer antes de que llegue el veterinario y qué no.

La laminitis es la inflamación de las láminas del casco. No es una enfermedad del casco en sentido estricto: el pie es solo el sitio donde el dolor se hace visible. La causa está casi siempre en el metabolismo, en la ración o en el estado general del animal.
Empieza en silencio. Por eso mismo se coge casi siempre en la segunda fase, cuando ya no basta con reposo.
Laminitis, infosura, aguadura
Son la misma cosa dicha de tres maneras. Infosura es el nombre tradicional que sigue usando media España, sobre todo la gente mayor de cuadra; laminitis es la palabra que va a usar tu veterinario y la que aparece en el informe; aguadura es un tercer nombre antiguo, de cuando se culpaba al agua fría dada a un caballo caliente.
Conviene saber los tres, porque el aviso te va a llegar hablado, no escrito. Si el mozo te dice que el caballo está infosado, está diciendo esto.
Qué ocurre dentro del casco
La tercera falange cuelga dentro de la caja córnea. La sostiene el estrato laminar: miles de láminas que unen la pared del casco al hueso. Es la única sujeción, no hay apoyo óseo por debajo.
En la laminitis las láminas se inflaman y pierden resistencia. La sujeción cede y el peso del caballo no se va a ninguna parte. A partir de ahí, dos escenarios:
- Rotación. La tercera falange bascula con la punta hacia abajo, tirada por el tendón flexor digital profundo. La suela se abomba en la lumbre.
- Hundimiento. El hueso desciende entero dentro de la caja. Peor pronóstico que la rotación.
Los dos se ven solo en radiografía. Durante las primeras horas, un caso leve y uno catastrófico se ven igual por fuera, y esa es la razón principal por la que esperar a mañana no es una opción.
Cómo está montado el casco y qué se palpa con las manos, en anatomía del casco del caballo.
Causas
| Grupo | Qué en concreto |
|---|---|
| Alimentación | atracón de concentrado, acceso al saco de grano, salida a hierba nueva sin preparación |
| Peso y metabolismo | obesidad, síndrome metabólico equino |
| Endocrinas | disfunción de la pars intermedia de la hipófisis (PPID) en caballos mayores |
| Posparto | retención de placenta, metritis, endotoxemia |
| Mecánicas | sobrecarga de una extremidad cuando la otra está lesionada |
| Sistémicas | cólico grave, diarrea, sepsis, algunos fármacos |
De cuatro de ellas hablo con más detalle.
El atracón. El almidón que no se digiere en el intestino delgado pasa al grueso y fermenta allí. La flora se muere y a la sangre pasan endotoxinas. Un caballo que por la noche llega al arcón del grano abierto es una candidatura clásica a laminitis en 12 a 48 horas.
La hierba. Aquí no es solo cosa de abril. En el Levante y en el sur, con la lluvia de septiembre y de octubre el pasto rebrota y vuelve a cargarse de azúcares, y hay caballos que hacen su laminitis en otoño, con todo el mundo mirando hacia otro lado. La hierba de después de una helada es igual de mala.
El síndrome metabólico equino. Caballo con sobrepeso, cuello engrosado, almohadillas de grasa en la grupa y en la base de la cola, que engorda con nada. Los ponis y muchos caballos ibéricos entran en este perfil con facilidad: son razas hechas para aprovechar poco pasto, y sobre pradera y pienso engordan demasiado deprisa.
PPID. Caballo de más de quince años, con el pelo largo y ondulado que no suelta bien en primavera, bebedor, con bolsas de grasa sobre los ojos. Ahí una laminitis de otoño sin causa aparente es motivo de analítica, no de esperar.
La sobrecarga. Si un caballo pasa un mes sin apoyar la extremidad lesionada, la contraria soporta el doble de peso las veinticuatro horas, sin ciclo normal de carga y descarga. La laminitis aparece en la pata sana. Por eso cualquier cojera larga obliga a vigilar la otra extremidad, y de eso hablo en cojera y lesiones de tendón.
Signos tempranos
Antes del dolor evidente suele haber desde unas horas hasta un par de días.
- Calor en el casco que se mantiene y no se va con el reposo;
- pulso digital aumentado en las arterias digitales de la cuartilla, que se palpa como un golpe claro donde normalmente apenas se nota;
- el paso se acorta, el movimiento se vuelve corto y precavido;
- le cuesta girar: la vuelta sobre el sitio es peor que la línea recta;
- no quiere ir por suelo duro y sobre arena va notablemente mejor;
- cambia el peso de un pie a otro parado en el box;
- se echa más de lo normal y se levanta de mala gana;
- dolor a la pinza de tentar en la zona de la lumbre.
Las manos se llevan la peor parte, porque soportan alrededor del 60 % del peso. Pero hay casos con las cuatro a la vez.
El pulso digital es el signo temprano más fiable. Conviene aprender a encontrarlo en el caballo sano, con calma, para tener con qué comparar el día que haga falta.
La postura de apoyo en los talones
La imagen clásica de la fase aguda: manos adelantadas, posteriores metidos muy por debajo del cuerpo, cuello estirado y peso desplazado hacia atrás. El caballo parece estar de pie sobre los talones.
Eso no es una postura de descanso ni una manía. Está descargando la lumbre, que es donde más duele. Si ves esa postura, ya no estás ante un signo temprano, estás en pleno cuadro. Se llama al veterinario en ese minuto, no después de «vamos a ver cómo está esta tarde».
La forma crónica se ve distinta: anillos divergentes en la pared, línea blanca ancha y deshecha, suela convexa, lumbre crecida, y un caballo que anda con cuidado durante años.
Qué hacer antes de que llegue el veterinario
- Sacarlo del pasto y retirar el concentrado. Se deja forraje y agua.
- Meterlo en el box sobre cama gruesa y blanda: viruta o arena en capa suficiente para que el casco se hunda. La cama tiene que estar debajo de él y también donde vaya a echarse.
- No obligarle a moverse. Ni paseo, ni «que se desentumezca».
- Tomar temperatura y pulso y mirar las mucosas.
- Anotar los hechos: cuándo lo viste, qué ha comido en las últimas cuarenta y ocho horas, si ha parido, si hay otra cojera, cuándo se recortó.
- Llamar al veterinario y describirle la postura y el pulso digital. Con esas dos palabras entiende la urgencia.
Sobre enfriar los cascos en fase aguda: es una medida reconocida, pero cuánto tiempo y en qué momento lo indica el veterinario. Pregúntaselo en esa misma llamada.
Qué no se puede hacer
No se pasea al caballo. El consejo de darle unas vueltas para que se suelte termina de romper, literalmente, la sujeción del hueso.
No se deja en la hierba. Hierba nueva y hierba después de una helada son lo peor que puede tener bajo los pies un caballo con laminitis.
No se pincha un analgésico por cuenta propia. Quita la señal, el caballo vuelve a cargar el casco con normalidad y la rotación se acelera. Además, el veterinario llega a un cuadro borrado.
No se recorta ni se hierra a ojo. El recorte en una laminitis se hace con la radiografía delante. Un talón mal bajado remata lo que todavía aguantaba. Cómo funciona un recorte normal, en recorte de cascos.
No se calienta el casco ni se ponen compresas calientes.
No se espera veinticuatro horas. Aquí la diferencia entre avisar hoy y avisar mañana no se mide en comodidad, se mide en grados de rotación.
Prevención
Es toda cuestión de peso y de ración, no de cascos.
- Condición corporal. La obesidad es el factor de riesgo manejable más importante. Un caballo al que le buscas las costillas con la mano y no las encuentras está en la lista.
- Gradualidad. Cualquier cambio de ración se estira un mínimo de 7 a 10 días, y la salida a la hierba de primavera empieza por 15 o 20 minutos al día.
- Menos almidón. La base es el forraje. El concentrado se reparte en tomas y se le da solo a quien de verdad lo necesita.
- Grano bajo llave. La mitad de los casos agudos son caballos que llegaron solos hasta el pienso.
- Recorte en fecha, cada 6 u 8 semanas, con el eje del dedo alineado.
- Los mayores, controlados. Un caballo de más de quince años con pelo largo y ondulado y bolsas de grasa sobre los ojos es motivo para pedir una analítica endocrina, sin esperar a la cojera.
- La yegua parida, vigilada las primeras cuarenta y ocho horas.
Sobre este artículo
No soy veterinaria. Todo lo de arriba es lo que un propietario está obligado a saber para llamar a tiempo y no estropear nada en las primeras horas. El diagnóstico lo pone el veterinario con la radiografía, y el tratamiento lo pauta él.
Lo que hago yo: paso las manos por las extremidades de Godo PM todos los días, compruebo calor y pulso digital, lo mantengo en condición de trabajo y no le doy grano de más. Es aburrido y me lleva medio minuto. Y es exactamente lo que separa una fase temprana de una tardía.

